No creo en los milagros. Pero confieso que tengo la incómoda sensación para una verdadera escéptica que se precie, de que alguna mano mágica hay detrás del hallazgo de los 33 mineros vivos en Copiapó.
Y arrastro hace unos días además un impulso de sentarme a hacer un comentario antes de que mi casi aceptación de esa posibilidad mágica se desvanezca, y retome mi escepticismo característico.
Me niego a apurarme en pensar, en decir, antes de que las palabras ya no tengan sentido. Debería negarme a pensar que todavía todo puede pasar.
¿Qué cosas podrán pasar por la cabeza de un hombre que se queda durante meses atrapado en la oscuridad de la profundidad de la tierra? ¿En qué se piensa? "Tenemos muchas ganas de lavarnos los dientes" fue una de las primeras cosas que dijeron estos chicos cuando pudieron comunicarse con "el exterior". Tal vez los pensamientos sean mucho más cotidianos, simples, prácticos.
Al principio. Y cuando pasen los días...
Todavía han tenido suerte, la tecnología es impactante: conversan con sus familias, les mandan comida, y yo, desde mi escritorio en España, les conozco los rostros a quienes están a 800mtrs. bajo la tierra en Copiapó. Se los ve organizados, intentado diferenciar el día de la noche (¡que cuestión tan simple puede desestabilizarnos!), esforzándose por no flaquear.
Hoy me gustaría creer en los milagros. Y tener fé.
sábado, 28 de agosto de 2010
lunes, 9 de agosto de 2010
La memoria de los Estados
(Hace tantos días que empecé a darle vueltas a este tema, que ya el hecho puntual que lo disparó quedó anacrónico. Y sin embargo a diario resurge la posibilidad de pensarlo. La falta de sentido común y aún más grave falta de memoria, conlleva a las "políticas de Estado" más nefastas y peligrosas)
Como reacción, que decía; como reflexión "en vos alta". Que es lo que hace falta.
Como cuando el Estado español rechaza y devuelve, sin más, con soberbia absoluta, sin compromiso, sin lógica, ni mucho menos humanidad a una ciudadana argentina de 88 años que viene a visitar a su familia..........y pienso, como tantas veces, qué pasaría si un funcionario, con un mínimo de sentido común, contraviniera las normas establecidas ante una circunstancia concreta........
La distancia entre el concepto de "política de Estado", y el de "sentido común" es casi infinita. El sentido común es un atributo de seres vivos, sociales, pero y por sobre todas las cosas, de seres racionales.Espontánea y resolutiva.
Como reacción, que decía; como reflexión "en vos alta". Que es lo que hace falta.
Como cuando el Estado español rechaza y devuelve, sin más, con soberbia absoluta, sin compromiso, sin lógica, ni mucho menos humanidad a una ciudadana argentina de 88 años que viene a visitar a su familia..........y pienso, como tantas veces, qué pasaría si un funcionario, con un mínimo de sentido común, contraviniera las normas establecidas ante una circunstancia concreta........
La distancia entre el concepto de "política de Estado", y el de "sentido común" es casi infinita. El sentido común es un atributo de seres vivos, sociales, pero y por sobre todas las cosas, de seres racionales.Espontánea y resolutiva.
Los Estados, conceptos abstractos por antonomasia; son entes, instituciones, organizaciones, estructura, límites, soberanía, autonomía, "materia inerte". Como tales entonces, no pueden actuar de acuerdo al sentido común. No pueden actuar, vamos, si no es conducidos en su desarrollo y accionar, por sus gobiernos. No pretendo plantear un debate acerca de la capacidad autónoma de los Estados por sobre sus gobiernos; materia de una profundida filosófica que no está en cuestión.
Es tan sencillo como hacerse cargo de la memoria. Y actuar en consecuencia. Y entonces el Estado Español no podría arbitrariamente "devolver" extranjeros a su llegada a Barajas, en principio a nadie. Ni podría negar la posibilidad de residir en España y trabajar, a quienes llegan desde Latinoamérica. Ni podría insólitamente mirar para otro lado con la cuestión del Sahara.
Si el Estado Israeli se hiciese cargo de la memoria de su pueblo......el sentido común no le permitiría esbozar siquiera su idea más reciente respecto de la expulsión de niños extranjeros a sus países de orígen.
Pero los Estados no tienen memoria, ni pueden actuar en consecuencia. Son los gobiernos los que conducen a los Estados, y son sus gentes, su pueblo quien DEBE mantener viva la memoria y obligarlos a actuar en consecuencia.
Si el Estado Israeli se hiciese cargo de la memoria de su pueblo......el sentido común no le permitiría esbozar siquiera su idea más reciente respecto de la expulsión de niños extranjeros a sus países de orígen.
Pero los Estados no tienen memoria, ni pueden actuar en consecuencia. Son los gobiernos los que conducen a los Estados, y son sus gentes, su pueblo quien DEBE mantener viva la memoria y obligarlos a actuar en consecuencia.
domingo, 8 de agosto de 2010
Al ataque!!: La cara y el reverso
Empezemos así, sin más. Sin preámbulos eternos que no se concretan nunca. Sin más, como reacción; que es mas vale la idea de este rinconcito. Para "devolver" impresiones, ideas, sensaciones....carentes de estilo, pero no de intención. Y sobre todo de manifestación, que las ideas pa' dentro carcomen el estómago.....Ahí va:
Acabo de ver una película: "Padre nuestro", (director para mí que no le hago mucho al tema; desconocido: Christopher Zalla, 2007, producción franco-norteamericana). Un breve y engañoso resumen podría describir el argumento como "inmigración mexicana en nueva york". Y por jugársela un poco más, " de la cruel realidad de la inmigración latina en EEUU".
Y sin embargo tanto más allá: en pequeña escala, y a cuento de un relato concreto; sobre la realidad de un tipo de inmigración; esa que nos saca de quisio a falta de poder negar que esa exageración que estamos viendo, es real. Que la ficción no logra superar a la realidad. Pero también sobre la condición humana en situaciones extremas. Para bien o para mal. Y nunca menos atinado el rótulo, porque ¿qué está bien y qué está mal? cuando el punto de partida es la cara miserable de una moneda que es más mísera en su reverso???
Acabo de ver una película: "Padre nuestro", (director para mí que no le hago mucho al tema; desconocido: Christopher Zalla, 2007, producción franco-norteamericana). Un breve y engañoso resumen podría describir el argumento como "inmigración mexicana en nueva york". Y por jugársela un poco más, " de la cruel realidad de la inmigración latina en EEUU".
Y sin embargo tanto más allá: en pequeña escala, y a cuento de un relato concreto; sobre la realidad de un tipo de inmigración; esa que nos saca de quisio a falta de poder negar que esa exageración que estamos viendo, es real. Que la ficción no logra superar a la realidad. Pero también sobre la condición humana en situaciones extremas. Para bien o para mal. Y nunca menos atinado el rótulo, porque ¿qué está bien y qué está mal? cuando el punto de partida es la cara miserable de una moneda que es más mísera en su reverso???
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