Como reacción, que decía; como reflexión "en vos alta". Que es lo que hace falta.
Como cuando el Estado español rechaza y devuelve, sin más, con soberbia absoluta, sin compromiso, sin lógica, ni mucho menos humanidad a una ciudadana argentina de 88 años que viene a visitar a su familia..........y pienso, como tantas veces, qué pasaría si un funcionario, con un mínimo de sentido común, contraviniera las normas establecidas ante una circunstancia concreta........
La distancia entre el concepto de "política de Estado", y el de "sentido común" es casi infinita. El sentido común es un atributo de seres vivos, sociales, pero y por sobre todas las cosas, de seres racionales.Espontánea y resolutiva.
Los Estados, conceptos abstractos por antonomasia; son entes, instituciones, organizaciones, estructura, límites, soberanía, autonomía, "materia inerte". Como tales entonces, no pueden actuar de acuerdo al sentido común. No pueden actuar, vamos, si no es conducidos en su desarrollo y accionar, por sus gobiernos. No pretendo plantear un debate acerca de la capacidad autónoma de los Estados por sobre sus gobiernos; materia de una profundida filosófica que no está en cuestión.
Es tan sencillo como hacerse cargo de la memoria. Y actuar en consecuencia. Y entonces el Estado Español no podría arbitrariamente "devolver" extranjeros a su llegada a Barajas, en principio a nadie. Ni podría negar la posibilidad de residir en España y trabajar, a quienes llegan desde Latinoamérica. Ni podría insólitamente mirar para otro lado con la cuestión del Sahara.
Si el Estado Israeli se hiciese cargo de la memoria de su pueblo......el sentido común no le permitiría esbozar siquiera su idea más reciente respecto de la expulsión de niños extranjeros a sus países de orígen.
Pero los Estados no tienen memoria, ni pueden actuar en consecuencia. Son los gobiernos los que conducen a los Estados, y son sus gentes, su pueblo quien DEBE mantener viva la memoria y obligarlos a actuar en consecuencia.
Si el Estado Israeli se hiciese cargo de la memoria de su pueblo......el sentido común no le permitiría esbozar siquiera su idea más reciente respecto de la expulsión de niños extranjeros a sus países de orígen.
Pero los Estados no tienen memoria, ni pueden actuar en consecuencia. Son los gobiernos los que conducen a los Estados, y son sus gentes, su pueblo quien DEBE mantener viva la memoria y obligarlos a actuar en consecuencia.
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